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Lenguaje inclusivo, hablemos sin discriminar

Hoy en día el término lenguaje inclusivo tiene muchas variantes, pero uno de ellos es el de la inclusión de las personas con discapacidad.

Muchas veces discriminamos sin querer hacerlo mediante el uso de términos que están arraigados en nuestra sociedad y los utilizamos de modo inconsciente. Para comenzar a trabajar en mejorar la forma de comunicarnos planteé esta publicación.

Existen claves básicas para poder referirnos a las personas con discapacidad sin caer en un uso discriminatorio del lenguaje.

¿Como referirnos a personas con discapacidad mediante un lenguaje inclusivo?

  • Nombrar de manera correcta a las personas que integran distintos grupos en situación de discriminación. 
  • No caer en estereotipos.
  • No prejuzgar.
  • Usar construcciones lingüísticas que sean inclusivas en vez de excluyentes.

Lo más simple pero muy importante es que ante cualquier situación todas y todos somos personas.

La identidad de género, salud, nacionalidad o posición social, entre otras características, son sólo aspectos de la personalidad de cada individuo y no hacen a su esencia. Por lo tanto algo fundamental en no sustantivizar.

Una forma discriminatoria de sustantivizar es decir “un discapacitado” en realidad el uso correcto es “una persona con discapacidad”.

Terminología aconsejada

  • Personas con discapacidad
  • Persona con diversidad funcional
  • Persona ciega
  • Personas con ceguera
  • Persona sorda
  • Personas con sordera
  • Persona usuaria de silla de ruedas
  • Personas con discapacidad motriz

Terminología desaconsejada

  • No vidente (a ninguna persona se la define por lo que no es) 
  • Sordo
  • Cuadriplégica 
  • Enfermo
  • Discapacitada
  • Disminuidos
  • Eufemismos diminutivos alusión a una supuesta normalidad

¿Qué son los eufemismos?

Palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca.

Conceptos como persona con capacidades diferentes o capacidades especiales no son reales. Las personas con discapacidad no son súper héroes ni especiales. Los diminutivos como sordito, cieguito, renguito, son términos que implican un mensaje subliminal de infancia permanente y no de acceso a la responsabilidad ciudadana.

¿Está bien la “normalidad” en un lenguaje inclusivo?

No existe la vida normal, las escuelas normales ni el trabajo normal. Pero en contrapunto podemos hablar de vida digna, escuelas convencionales y de trabajo decente.

Espero que esto sea de utilidad y podamos comenzar a utilizar nuestro lenguaje de una manera más inclusiva y no discriminatoria.

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